La Memoria Gastronómica x Matu

Si a cualquier miembro de la familia Behrends (linaje al que pertenezco) le preguntasen si alguna vez estuvo en Köln, Alemania en 1978, la respuesta sería mas o menos esta: “Si, bajás de la estación de trenes, caminás tres cuadras a la derecha, dos a la izquierda y ahí tenés una Konditorei (confitería) donde hacen un strudel bárbaro”. Después de halagar al strudel por varias horas, recordarán que en esa ciudad también hay una catedral muy importante, museos y una serie de atractivos históricos y culturales que van más allá de las tortas. Y definitivamente no podrían describir las bóvedas de la catedral con la misma dulzura y precisión con que cuentan cómo la manzana se deshacía con el tenedor.

En el otro extremo de esta historia, hace un tiempo salí con un chico que había recorrido todo el mundo. En mi interés investigador le preguntaba ¿Y qué comen en Perú? ¿Y en Malasia? ¿Y en Tailandia? y la mejor respuesta que obtuve después de muchos intentos fue… “algo frito y con pescado”. Al ver mi cara de desilusión me confesó que después de tantos viajes lo único que le importaba de la comida era que le llenara el estómago y no fuera demasiado cara….después de eso tuve la confirmación de que lo nuestro no iba a durar.

Lo que me lleva a preguntarme ¿Por qué hay gente que no sale del milanesa con papas fritas y otros como mi amigo Lucio que me mostraba orgulloso las fotos de las cucarachas que iba a comerse, bestias que si yo hubiera encontrado caminando en el living de mi casa hacía el bolso, les dejaba la llave y me iba?

Supongo que tendrá que ver con la apertura a cosas nuevas. A algunos les da por probar animales que cualquier vendedor de insecticidas moriría por ponerlo en sus publicidades y a otros les da por escalar el Aconcagua, será.

Un libro absolutamente espectacular que estoy leyendo se llama “Historia Natural de los Sentidos”, de Diane Ackerman, comenta que el hombre al introducir la variedad en la dieta introdujo también el riesgo. Pensemos en las vacas, pobres bestias, condenadas filogenéticamente a comer pasto, que no pueden disfrutar la sorpresa de tener algo nuevo en la mesa y encima tampoco son dueñas de una figura envidiable….¿quién dijo que vivir en base a verdurita no engorda?.

Volviendo al tema, dado que el hombre puede seleccionar su alimento, en cada bocado se juega prácticamente la vida, quién sabe si no está envenenado, si no somos alérgicos, si nuestro hígado lo tolerará. Las vacas comen pasto, está bien, son aburridas y gordas, pero saben que el próximo bocado no las va a matar. ¿Pero cuantos de nosotros nos intoxicamos probando cosas extrañas en lugares raros? Como decía Michelle Pfeifer en una película, “hay que tener mucho cuidado con lo que uno se lleva a la boca”. No se si se refería exactamente a alimento, pero igual…

Para un grupo importante de personas la comida pasa por una experiencia emocional, más allá de las meras funciones de supervivencia. Todos tenemos algún almuerzo y cena que no olvidaremos nunca y probablemente, hasta la comida sea un componente más de un paisaje que hizo de esa una experiencia inolvidable. Por ejemplo, me acuerdo de un almuerzo que hice con mi hermana y mi prima en México, al costado del mar, un restaurant que era solamente tres techos de paja sobre el piso de arena. No podría decir con exactitud que comimos, pero sé que probé la salsa tabasco y estábamos charlando, tranquilas mientras veíamos el mar y el tiempo no pasaba. Es el día de hoy que decimos “Que lindo que estuvo ese almuerzo”.

Al hacer un poco de investigación sobre la “memoria gastronómica”, confirmé precisamente eso: el recuerdo de comidas inolvidables tiene que ver lo que comimos, pero mucho con dónde lo comimos y con quién. Estas semanas me dediqué a inventariar la “memoria gastronómica” de la gente y llegué a la conclusión que una comida inolvidable puede ser un almuerzo familiar, como los que preparaba mi abuela Bárbara con el menú anotado en la puerta, o una cena lujosa en un restaurante top. Da igual. Las categorías pizza con amigos o panchos a las tres de la mañana pueden serlo si se está en buena compañía. Lo que me lleva a una conclusión casi subversiva en este blog: Las comidas inolvidables, generalmente no se tratan de platos o recetas.

Pero- antes de que Vero me eche para siempre de acá por tirar estas ideas- hay que aportar que la comida algo tiene que ver y una situación o alguien puede hacernos cambiar el gusto por un plato. Pienso en por qué me gusta el whisky por ejemplo. Me hace acordar a mi primera borrachera…a la edad de cinco años. Para dejar mi reputación en pie (si es que todavía hay chances de eso) cuento la historia: Mi abuelo estaba tomando de postre un Don Pedro (postre en base a helado y whisky) y me dio para probar. Me gustó. En un descuido agarré una cuchara y cuando no miraba le robé un poco mas. A la edad de cinco años, dos cucharadas de whisky pueden hacer estragos. La leyenda familiar cuenta que estuve cantando hasta las 2 la madrugada.

Y todos tenemos algún ejemplo de por qué algo nos gusta…porque nos hace acordar a algo o a alguien. Y como probarlo aún después de años nos puede transportar a situaciones. Como mi amiga Paula, que volvió un día a probar los panqueques del lugar que iba con su familia cuando era chica y al ponérselos en su mesa y olerlos no pudo contenerse y estalló en llanto, mientras la moza la miraba y pensaba si no se habrían pasado con el rhum. O el de una Alicia, una persona que hacía 20 años que no volvía a Argentina y cuando volvió fue directo a un paquete de galletitas Lincoln y sus palabras fueron “No puedo creerlo, todavía tienen el mismo gusto”.

Quizás dentro de veinte años, nos sentemos todos en una mesa y recordemos la cena que vamos a tener mañana o la semana que viene. Lo que quiero decir, es que el proceso de hacer recuerdos nunca se acaba, y todavía quedan platos y cosas por probar. La vida de cada uno es algo muy dinámico y todos vamos cambiando. Quizás en algún blog del año que viene cuente sobre la increíble experiencia que fue probar esa cucaracha crocante por fuera, carnosa por dentro y acompañada por un juguito blanco que la humecta, Entonces Lucio me diría “te lo dije”. Hoy no creo que pase…pero lo bueno es que uno cambia , entonces hoy estamos fabricando los recuerdos de mañana y quien sabe. Hay mucho por decir todavía.

11 Responses to “La Memoria Gastronómica x Matu”

  1. lucio Says:

    mmmh! cucacrachas!

  2. MeliSer Says:

    Cuanta razon hay en tus sabias palabras, querida prima.
    Cómo puede ser que haya gente que siempre come lo mismo, o -peor aun- que ni presta atencion a lo que come?(ni hablar de las cucarachas)… Oh-rror
    Cuando empecé a salir con el SebaS, le advertí que mi familia (ergo, la tuya) hacia un “Culto de la comida”.
    El muchacho creyó que éramos parte de una secta antropófaga, pero de a poco entendió que nos queremos mucho, nos encanta vernos pero si no es frente a un plato rebosante de comida, no es una reunión.

    Que siga la columna de Matu.

    .oOMeliSerOo.

  3. Gaby Scalise Says:

    Me encanta rendirle culto a la cocina, porque en mi caso, el tema no pasa por el estomago, sino por el corazon… cocinar para alguien es mimarlo, y la simple reunion ” a comer” puede convertirse en el momento mas importante del dia, cuando uno se relaja, comparte sus pensamientos y disfruta de la compañia de los otros comensales (y si se tiene un rico vinito tinto sobre la mesa, MUCHO MEJOR).
    Celebro la iniciativa de este blog y espero que sigan reuniendo mucho material que nos entretenga.
    Comentario 1: mis padres se acuerdan de los lugares que visitaron en el mundo por lo que comieron en ellos.
    Comentario 2: En mis viajes saco mas fotos de comida y comiendo que en cualquier otra situacion!

  4. verito Says:

    Excelente, ese es elconcepto, me causa gracia porque mucha gente cuando pido o como algo “comun” me dicen “no puedo creer que vos comas eso!” como si por ser alguien que aprecia profundamente el arte del buen comer me fuera a limitar a salmon y ostras por la vida…claro que no! comer se trata de abrir la mente y de compartir. A mi lejos, quien mas me ayudo a abrir el apetito y probar cosas sobre las que leia fue y sigue siendo, Lucio :) asi que eso de muestra que efectivamente es una actividad que este 100% influenciada por la compañia.

  5. Luz Says:

    Ciertamente la comida se disfruta y se descubre mejor en compañia de amigos. Vos supiste, Matu, reunirnos en torno a deliciosos platos en los que cada persona tiene su espacio de participacion: desde tu tradicional goulash hasta improvisado pollo a la miel que tantos elogios cosecho! Gracias por las recetas y por los recuerdos… Para vos y para Vero (creadora y emprendedora fantastica) todo lo mejor en el cyberespacio culinario!!!!

  6. Flor Gómez Bodo Says:

    Aprovecho el espacio para llamar a la reflexión a quienes creen saber más que notables cocineros y les gusta demostrarlo!! A quienes les gusta no dar crédito a que quizás la combinación de una salsa y una guarnición, vale la pena probarla…
    Decía la abuela, que sobre gustos no hay nada escrito y estoy de acuerdo! Pero si el motivo de una salida es “el sabor del encuentro”, -como decía el slogan de la clásica cerveza argentina-, porqué hacer del momento de pedir la comida un esfuerzo titánico por tratar de modificar todos y cada uno de los platos que el chef propone? para luego pedir… milanesas con papas fritas!!

    Con Matu nos unieron los libros (mentira, en realidad, sólo ir a clases!) pero acabo de darme cuenta que hay algo más que tenemos en común…

  7. Liliana Says:

    Cuando yo era my chica la comida, en especial la de los sábados o domingos reunía entre 10 y 15 personas (tíos, abuelos, y anexos) y no todas eran rosas, en especial cuando se juntaba el tema gastronomía con política. Cuando mis padres se reunían con sus amigos la cosa tenía probabilidades de terminar mejor con cantos a capella. Sin embargo, ambos momentos eran esperados durante toda la semana porque eran divertidos y en especial porque no había sopa.
    Una vez escuché decir a Ramiro (socio del Gato Dumas en algún momento) que el placer por la comida es el último que pierde el hombre y creo que es cierto, pero me parece que deberíamos agregarle el hecho de tener a todos los que nos interesan reunidos. Veo con alegría que me reconozco en cada una de las palabras y recuerdos de mi hija.

  8. Yunky Says:

    Aha! tan errado no estaba.
    Cito a gaby: “el tema no pasa por el estomago, sino por el corazon… cocinar para alguien es mimarlo, y la simple reunion ”a comer” puede convertirse en el momento mas importante del dia”
    Un dia almorzando en la office con Lu y Ve, les contaba sobre mis “comidas”(porque para este blog es una falta de respeto nombrarlas), de lo delicado q era y soy todavia con algunas cosas. Se me reian porque les decia: “la comida de mi casa no esta hecha con amor”. Aunque suene a excusa, crease o no, es la realidad. Un buen plato hecho con “amor” por la cocina y a los que te acompañan, le da totalmente otro sabor. Asi fue como en Mx con Vero y Viru probe 3 platos que, si hubiesen sido de mi casa, se los tiraba por la cabeza.
    Esa es mi memoria gastronomica, y en mi casa es: “vos no comias esas cosas!” a casi punto de enojarse jajaja

  9. Luli Says:

    No hay nada mas lindo que compartir una comida con las personas que uno mas quiere ,y siempre las buenas comidas vienen acompañadas de un buen momento . No hay nada mas lindo que mimar y que te mimen asi , sea con una mesa a lo Jose (a lo GRANDE ) o a lo Vero super gourmet o con un rico cafe con leche a la tarde mmm que rico …
    A mi me encantan las comidas nuevas … pero por ahora las cucarachitas se las regalo todas a Lucio jajaja ….

    Matu me encantan tus notas y la recetas de Ve sigan asi !!!!!

    Besosssssssssss
    Luli
    :O)

  10. ari Says:

    Para alguien que come como lo hago yo y que lo disfruta, creo que la gran mayoria de los momentos que puedo recordar incluyen una comida o una bebida, y lo mejor es que cuando no la hay, esta el pensamiento de: “Que bueno seria acompañar esto con un buen ……..”. Yo por mi parte sostengo que la comida, como casi la mayoria de las cosas que hago, tiene que ser divertida.

    No puedo definir exactamente que es una “comida divertida” y una “aburrida”, pero hay comidas que llenan el estomago y comidas que llenan mucho mas, y estan esas especiales que me sacan una sonrisa.

    Muy bueno todo esto (blog).
    a.=

  11. Lau Says:

    Esto es muy loco es casi la 1 de la mañana y estoy sentada escribiendo en el blog, pero estabamos volviendo de una cena con Marce, y no podia parar de pensar en el blog de Vero, y en particular en lo que escribio Matu, porque nos invitaron a una cena donde cada uno de los invitados tenia que llevar una comida de su pais, obviamente habia americanos pero tambien habia un nigeriano, una irani, un suizo, una alemana, un chico de Surinam (no me pregunten como se le dice..surimanense?????? tal vez????) una marroqui, un australiano, etc en fin lo bueno es que mas alla de lo copado que es probar comida de cada uno de estos paises ( si si comi! jajajjaa) lo interesante fue ver como cada uno de los invitados se transportaba a su pais y compartia el porque habia hecho esa receta, o de donde la habia sacado y fue muy muy interesante.
    Yo hice empanadas de carne mendocinas y rogel, la receta del rogel me recuerda a mi mama, y las empanadas de carne a los almuerzos en San Rafael (Mza) en el campo de unos amigos de mis viejos…
    En fin, Matu muy bueno tu articulo! Ve tu blog me encanta!
    Besos!

    Lau

    pd: Ve!!! no me olvido ya se que te debo 2 mailssss!!!!!!! jajajaja esto me recuerda mucho a cuando me retabas porque no atendia el celu! jajajaja no sabes como me estoy sonriendo ahora! TQM amiga!

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